Allí me quede. Sorprendida, con las palabras sobre puestas en la lengua. Con ganas de decir pero saber que no serviría de nada.
Cada vez me sorprendía más lo que era capaz de hacer el amor. Aveces llega a ser tan fuerte ese sentimiento que llega a superar millones o billones de quilómetros. Muchas veces eres capaz de aguantarla o incluso dejar todo lo conocido atrás para zumbirte en un mundo nuevo solo para no separarte de esa persona.
Un buen amigo con pocas palabras y explicaciones, me dio a entender que esas cosas no solo pasan en las películas melodramáticas del cine. Me hizo ver que esas eran las historias que más de una persona había vivido por su cuenta, y él sería uno más.
Si tendrá final feliz o no, eso está escrito en las estrellas, pero, sé que él de una manera o de otra conseguirá encontrar esa felicidad que tanto necesita y anhela. Se lo merece. Por mucho que signifique que no le volvería a ver durante meses o años, vale la pena por él.
Y con mil palabras acumuladas en la boca, solo me queda decir que, le hecharé de menos. Creo que más de lo que los dos sabremos jamás.
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